Imagen de extracto natural de arcilla blanca

Arcilla Blanca

La Arcilla Blanca, también denominada arcilla de China, es un polvo de roca sedimentaria constituido por agregados de silicatos de aluminio hidratados, procedentes de la descomposición de rocas que contienen feldespato, como el granito. Presenta diversas coloraciones según las impurezas que contiene, desde el rojo anaranjado hasta el blanco cuando es pura (arcilla Blanca). La Arcilla blanca está formada principalmente por caolinita (aproximadamente 40-50% de alumina, 50% de sílice y el resto son impurezas y agua).

Composición

Por su composición, hace que sea la arcilla primaria por excelencia, por color, moldeabilidad y pureza de olor al humedecerse.

La Arcilla blanca es insoluble en agua, ácidos diluidos e hidróxidos alcalinos.

El uso de la arcilla o arena como barro, lodo o fango para solucionar una diversidad de problemas de salud y belleza es conocido desde tiempos inmemoriales, ya la reina Cleopatra de Egipto usaba arcillas de diferentes procedencias para sus baños de belleza o de piel. La arcilla también se usaba por los médicos egipcios contra las inflamaciones y el reuma. En Grecia Hipócrates usaba para aliviar el dolor. En la antigüedad también fue usada por romanos y árabes.

El uso de la arcilla como medio terapéutico es  usado en las poblaciones campesinas y olvidado en las grandes urbes; se le usa para curar muchas enfermedades, en aplicaciones externas como emplastos o de manera interna tomando vía oral una cucharita de arcilla en un vaso de agua.

La mezcla de arcilla con agua (líquidos o extractos de plantas) da lugar a la formación de un barro o fango. La aplicación del barro o fango con propiedades terapéuticas también son conocidos como Fangoterapia o Geoterapia. El barro es una fuente formidable de energía y salud cuyas sales minerales son una necesidad vital de nuestro organismo; su uso frena la proliferación de microbios o bacterias patógenas (cuerpos parasitarios), a la vez que favorece la reconstitución celular sana.

Virtudes

Las arcillas tienen muchas propiedades medicinales o curativas, entre las que podemos mencionar:

– Antibacteriano, antiinfeccioso o desinfectante:

Reducen la posibilidad de infección o putrefacción (pus). Es un gran germicida que destruye las bacterias.

– Cicatrizante y regenerador:

La Arcilla Blanca cura y cicatriza las heridas en la piel y heridas en órganos internos. 

– Depurativa, descongestionante y desintoxicante:

A causa de su poder de absorción y/o adsorción de las sustancias toxicas,  purifica el organismo y la dermis (depurativa). Por su poder de absorción neutraliza y fija las impurezas (toxinas) contenidas en la piel y que son captadas y drenadas (evacuadas); y por su poder de adsorción mediante el drenaje y eliminación de las impurezas en suspensión en los líquidos orgánicos  (sudor, malos olores, etc). Debido al poder de absorción puede recoger gran cantidad de calor, al atraer las toxinas acumuladas en la piel y en zonas como el vientre, caderas y piernas, logrando de esta forma una poderosa descongestión de los nódulos de grasas. Por  este poder de absorción de la grasa de los tejidos de la piel se usan las mascarillas de arcilla como un producto de belleza, dejando limpia la piel o cara de impurezas.

– Calmante:

La arcilla blanca  se ha usado desde la antigüedad como antiinflamatorio en edemas y golpes, como emplasto.

– Remineralizante dérmico:

Con el uso de la arcilla blanca, la dermis repara su contenido múltiple en minerales de todo tipo.

– Revitalizante:

La Arcilla blanca regula el sistema endocrino y estimula piel, actuando como tónico corporal.

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